Crecimiento personal, un proceso necesario

Crecimiento personal, un proceso necesario

¿Estoy dónde quiero estar? ¿Me siento bien dónde estoy? ¿Es esta vida la que quiero para mí? ¿Me siento bien con las personas que comparto mi vida? ¿Me siento realizad@ profesionalmente? Empecé a plantearme éstas y otras cuestiones, cuando experimenté, hace algunos años, sensaciones de vacío y angustia. Sentí que nada tenía sentido, y la pregunta clave fue: ¿Esto es todo? Me sentí engañada y frustrada. Había caído en lo que se conoce como crisis existencial. Más tarde descubrí que fue lo mejor que me pudo pasar… había iniciado, sin saberlo, un camino, un proceso de desarrollo y evolución, para conectar con mi propio ser.

Hoy en día, y después de muchos años, puedo decir que sigo en ese proceso y seguiré hasta el día que me vaya de este mundo. En este proceso aprendí y experimenté muchos cambios, sobre todo a nivel relacional.

Sigo aprendiendo cada día y por supuesto, tropezándome. Sé que, como bien me dijo un gran amigo, subimos dos escalones y podemos bajar uno, pero nunca volvemos al principio.

Estas preguntas que, muchas veces nos da miedo plantearnos, son imprescindibles ya que suponen el punto de partida. A partir de aquí, se abren infinitas posibilidades de aprendizajes y experiencias que van sumando al proceso. Todo dirigido hacia una finalidad: poder desarrollarnos plenamente, despertando nuestras capacidades innatas y adquiriendo otras que ayuden a posibilitar el aumento de nuestro bienestar personal para poder vivir en plenitud.

Es importante empezar a salir de este paradigma donde se le da tanto crédito a nuestra mente, o mejor dicho, a la parte de nuestra mente que nos hace vivir en el miedo, esta mente inferior que nos lleva a un presente lleno de pasado y futuro, generando frustración, confusión, desorientación y sufrimiento.

Todo parte de aquí, de la calidad que tienen nuestros pensamientos y de cómo nos hablamos, alimentado por creencias archivadas en lo más profundo de nuestra mente, provocando una química en nuestro cuerpo que nos desarmoniza, generando estados emocionales que retroalimentan a dichos pensamientos.

Hemos de darle lugar a todo esto, reconocerlo y recolocarlo para poder poner orden a tanto desorden mental, emocional y físico, haciéndonos vivir desde una visión errónea nuestras relaciones y por ende nuestra vida. Vemos el mundo y a nosotr@s mism@s a partir de un filtro que nos hace percibir una realidad ilusoria, dando crédito a nuestros cinco sentidos limitados, sin poder Ver más allá de nostr@s mism@s.

En este proceso necesitamos orientación y adquirir conocimientos ya que no existe una píldora mágica que nos haga evitar, muchas veces, tan arduo camino.

Te invito a adentrarte en este sendero donde descubrirás que lo que percibes es sólo una proyección y que puedes cambiar la mirada de lo que ves y experimentas.

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